Durante este invierno, sucesivas borrascas encadenadas, lo que los meteorólogos denominan "tren de borrascas", provocaron en determinadas áreas costeras, el varamiento de numerosas aves marinas. Desde el norte de Portugal, las costas gallegas, el litoral cantábrico hasta Gipuzkoa, y terminando en el litoral francés y británico.
Estas condiciones tan extremas, tuvieron consecuencias para varias especies: Alcas, Araos, Mérgulos atlánticos, pero, sobre todo, Frailecillos atlánticos, que fueron los más damnificados.
Especialmente a mediados de febrero, se
produjeron fuertes borrascas, con intensas lluvias, viento huracanado y fuerte oleaje..
En esos días, concretamente el 12 de febrero, se observaron 3358 Frailecillos desde el cabo Higuer-Hondarribia (David
Santamaría y Geoffrey Chabot) y, el 14 de febrero 1051 ejemplares (David
Santamaría). Todos ellos se vieron expuestos a las inclemencias del tiempo
reinante.
Estos pequeños álcidos, con temporales de mar, tienen problemas para pescar. No pueden alimentarse y, finalmente, se debilitan hasta llegar al agotamiento, siendo arrastrados por las olas, hasta las bahías, playas y ensenadas.
Comenta Jon Zubiaur que, en las salidas pelágicas desde Lekeitio, se veía a los Frailecillos deambular sobre la lámina de agua, presas del agotamiento y la inanición. La desconfianza y, sobre todo, su debilidad, se ve reflejada en unas magníficas fotografías.
La LPO francesa calcula que, en lo que va de 2026, se han producido unos 5.000 varamientos en las costas españolas, 10.000 entre Portugal y Gran Bretaña, y 25.000 en el litoral francés. En total, 40.000 varamientos, la gran mayoría individuos muertos.
Concretamente en Gipuzkoa, han sido recogidos por el Guarderío de la Diputación y particulares, algo más de 900 ejemplares. Y entregados en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre-Basabizi, en Urnieta. De ellos, solo el 15% estaban vivos, de los cuales, se han salvado el 30%.
Se estima que, aproximadamente el 10% de las aves muertas en el mar, aparecen en zonas visibles de costa, y que el resto nunca se encuentran. Si nos atenemos a esta valoración, podemos hacernos una ligera idea de la magnitud de la catástrofe.
Esta hecatombe solo es comparable a la sucedida en 2014, donde hubo 50.000 varamientos. Entonces fue el Arao común, la especie mas afectada.
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Tras su paso por los respectivos Centros de recuperación, donde han sido atendidos de hipotermia o deshidratación, los ejemplares se han ido poniendo en libertad, en los primeros días de este mes de marzo.
A la vez, todavía sigue apareciendo algún Frailecillo en las playas. Y ya se anuncian nuevas borrascas...
Si aparece algún ave marina orillada, lo más prudente es avisar al 112 o al personal de la Administración de cada territorio. En Gipuzkoa, la Diputación Foral/Emisora de la Dirección de Montes y Medio Natural: 943000420.
Evitar manipular las aves, salvo que se disponga de guantes y mascarilla para evitar la transmisión de enfermedades. Y una caja de cartón con agujeros de ventilación, para trasladarlas al Centro de recuperación. Debido a la gripe aviar, se deben extremar las medidas de precaución.
Los Frailecillos son aves de hábitos básicamente pelágicos, que pasan el invierno en alta mar. Es habitual que, con motivo de algún temporal, aparezcan en las costas algunos ejemplares muertos o debilitados. Pero lo sucedido este invierno, con las sucesivas borrascas encadenadas, ha sido algo excepcional. Y lo han sufrido especialmente estos rechonchos Frailecillos atlánticos, de característica librea blanquinegra y pico triangular.
En la Lista Roja Europea de aves 2021, la población de Frailecillos atlánticos se cifra en alrededor de 8 millones de individuos.
Solo queda esperar, por terminar con una nota de esperanza, que los ejemplares que han sobrevivido, tengan una buena temporada de cría. Algo imprescindible, en una población tan diezmada.
Gracias a Joseba Amenabar y a Jon Zubiaur, por sus imágenes.
Bibliografia: Seo/Birdlife
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